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“Permanente”: las nuevas retenciones al campo tras el anuncio de Javier Milei y lo que anticipó

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En el acto inaugural de la Exposición Rural de Palermo, frente a una multitud expectante, el presidente Javier Milei anunció una rebaja permanente de los derechos de exportación para la producción agropecuaria. Con un tono enfático, el mandatario expresó que las nuevas alícuotas “serán permanentes y no tendrán vuelta atrás mientras yo esté en el Gobierno”, y adelantó que cualquier mejora en el superávit fiscal se destinará a más reducciones de impuestos.

En su discurso detalló que la tasa para la carne vacuna de novillo y la aviar pasará de seis coma setenta y cinco por ciento a cinco por ciento. El grano de soja sufrirá una reducción desde treinta y tres por ciento hasta veintiséis por ciento, mientras sus subproductos bajarán de treinta y uno por ciento a veinticuatro coma cinco por ciento. En el caso del maíz y el sorgo, las retenciones descenderán de doce por ciento a nueve coma cinco por ciento. El girasol, por su parte, verá cómo su carga impositiva se reduce desde siete por ciento hasta cinco coma cinco por ciento. En cuanto al trigo y la cebada, cuya alícuota ya estaba fijada en nueve coma cinco por ciento, esa tasa adquirirá carácter permanente, en lugar de expirar en la fecha prevista con anterioridad.

La iniciativa resultará en una reducción significativa cercana al veinte por ciento en las cadenas de granos y excede el veinticinco por ciento en el sector ganadero, según lo estimado oficialmente. El propósito, según Milei, es dar un gran empuje al sector agrícola, «el área más productiva de la economía y que ha sido duramente afectada por estos impuestos en las últimas dos décadas». Además, recordó que las reducciones temporales aplicadas desde finales de enero hasta finales de junio para soja, maíz, sorgo y girasol ya habían alcanzado esos niveles de tasas, pero de manera temporal.

Días atrás, el presidente había recibido en la Rural a los representantes de la Mesa de Enlace, quienes solicitaron una rebaja estable de los derechos de exportación. En esa ocasión, Milei asumió el compromiso de que cualquier futura baja sería definitiva. Este anuncio satisface esa demanda histórica del campo, que reclamaba certidumbre y previsibilidad para planificar la campaña agrícola que se avecina.

Las repercusiones en el sector no se hicieron esperar. El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales valoró las medidas como un “efecto favorable de mayor producción”, al destacar el carácter permanente de las nuevas tasas. El Consejo Agroindustrial Argentino aplaudió la iniciativa y sostuvo que “se avanza en el camino correcto de eliminar el peor de los impuestos”. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires remarcó que el presidente “cumple con su palabra y da un paso decisivo para mejorar la competitividad del agro”, aunque advirtió que aún quedan desafíos por delante. En la Bolsa de Comercio de Rosario se subrayó la racionalidad de un esquema impositivo más ligero y se celebró el mensaje claro hacia uno de los sectores más sacrificados por la presión fiscal. La Bolsa de Comercio de Santa Fe saludó la decisión y consideró que dinamizará la economía regional. Por su parte, la federación que agrupa a la industria molinera destacó que estas rebajas “consolidarán expectativas y redundarán en más producción”, anticipando un impulso a la actividad.

Más allá del entusiasmo que muestran los líderes del sector agrícola, la eliminación total de las retenciones aún requiere procedimientos oficiales en el Congreso y ajustes presupuestarios que puedan compensar la reducción en la recaudación. No obstante, el mensaje político es claro: el sector agrícola obtiene un alivio fiscal sólido, con el compromiso de que la disminución no será revisada mientras continúe la gestión actual.

Con esta elección, el Ejecutivo pretende además atender la necesidad inmediata de organizar las finanzas del Estado, a la vez que fortalece su relación con un sector crucial para las exportaciones y la entrada de divisas. El término “permanente” se percibe como una promesa de estabilidad en un entorno donde los productores habían enfrentado cargas fluctuantes y constantes revisiones.

El desafío ahora es que esta promesa oficial se traduzca en reglas claras y sostenibles, para que los agricultores y ganaderos puedan planificar con confianza inversiones y campañas de mediano plazo. Si bien resta conocer los detalles de la reglamentación y la letra fina del decreto que oficializará estas reducciones, el mensaje presidencial deja en claro la vocación de un Gobierno que pretende consolidar, desde el alivio tributario, un nuevo impulso a la producción agropecuaria nacional.

Por Otilia Adame Luevano

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